Curiosamente, a día de hoy, la realidad es que es un barrio de moda, repleto de artículos clásicos, cafés de ambiente bohemio, panaderías tradicionales, muses, galerías de arte, tiendas de vinos,... todo en un solo lugar.

Demos un paseo
Lo primero, tomemos un metro a la bastilla. La fortaleza en la que la Revolución francesa tuvo lugar, o al menos fue icono de ella. Construida por Enrique IV, rápidamente se convirtió en “el lugar para vivir” en París. En torno al siglo XIX, la élite se mudó y los inmigrantes y comerciantes la habitaron, caso de Víctor Hugo (en el número 6), donde escribió su obra maestra Los Miserables.
Parada en museo: Museo del Carnavalet (Sévigné, 23)

Para llegar al Barrio Judío, cogemos la Rue des Rosiers. Este fue el barrio más grande de la comunidad judía en Europa, aunque el 75% aproximadamente fue asesinado en los campos de concentración durante la II Guerra Mundial. A día de hoy, podemos encontrar infinidad de panaderías y restaurantes judíos.
Aunque quizás queramos dejar parte de nuestro apetito para la calle de San Antonio, la cual está repleta de pastelerías y pequeños restaurantes. Otra opción puede ser prepararnos un almuerzo y disfrutarlo sentado en un banco de la plaza de St. Catherine.
Y vosotros, ¿estáis pensando en ir a París?
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